martes, 9 de enero de 2024

Relatos - listado de entradas

Bodas de leche

Historia inspirada en la película "Ready or not". Martín se casa con Estefanía, mujer perteneciente a una familia rica. Luego de la boda, ella confiesa a Martín que, como tradición, cada miembro externo de la familia debe jugar un juego en su noche de bodas.

Escuela de payasos.

En su cumpleaños, Javier recibe una entrada para una escuela de payasos. Como sus ganas de reír parecen bloqueadas, recibe "el bautismo de los payasos".

Cosquillas (muchas) en la feria medieval.

Lucas y Pablo van a una feria medieval para tener contenido de Instagram. Entre las actividades, está el cepo de las cosquillas. Pablo invita a Lucas a colocarse en él, pero la situación comienza a irse de control.

Electricidad.

Gustavo va de visita a la casa de Juan, quien le pide ayuda al primero para arreglar una lámpara de techo. Gustavo, de musculosa y peludas axilas, tienta a Juan.

Ataque de cosquillas en el mar

En sus vacaciones, Diego se encuentra nadando en un mar cristalino. Lo que no sabe es que un misterioso buzo lo acecha desde las profundidades, el cual perturbará su tranquilidad con cosquillas.

Las cosquillas del sastre

Juan va a hacerse un traje a medida. El sastre, aprovecha la ocasión para cosquillearlo un poco.

Cosquillas y venganza en la oficina.

Juan es empleado de un jefe sumamente molesto. Para hacerlo parecer más maduro, le hace dejarse la barba, pero también aprovecha su posición para humillarlo con cosquillas. Por suerte para Jaun, hay venganza.

Cosquillas en el subte

Fabio es el típico macho de gimnasio insoportable. Acapara máquinas, no cuida su higiene, maltrata a todo el mundo. Se cruzará con Joaquín, quien lo pondrá en su lugar con un ataque de cosquillas al atraparlo en el subte.

Pelea de cosquillas por el macho alfa.

A partir de una apuesta con cosquillas, un grupo de amigos comienza a experimentar con juegos y diversas actividades con este tema.

Patrulla de las barbas

Es un "spin off· de la novela "Cometas en el cielo". En Afganistan, persiguen a los hombres que se han afeitado... Y adivinen cuál es el castigo.

¡Feliz día del padre"

Relato en primera persona de un hijo que quiere demasiado a su padre... Por accidente, junto a su hermano descubren que tiene cosquillas y esa será la forma de intentar convencerlo de cambiar el auto.

Deserción.

Joaquín trabaja como enfermero en las fuerzas armadas. Al renunciar en plena cuarentena, recibe un castigo ejemplar. Se trata de una historia con una base real.

La oportunidad del carpintero

Maurizio es un carpintero cuya fantasía siempre fue hacerle cosquillas a otro hombre. La oportunidad justa se presenta al aparecer Ezequiel, un emprendedor que le solicita la confección de un cepo para un bar temático. Cuando Maurizio le pide a Ezequiel probar el producto de su trabajo, el plato está servido.


Escuela de payasos

Javier cumplía años, de manera que decidió celebrarlo con una fiesta inolvidable. Invitó a todos sus amigos, decoró su casa con globos de colores y aseguró que la música estuviera lista para animar la velada. La atmósfera estaba llena de alegría y expectativas mientras los invitados comenzaban a llegar.

Entre los regalos, hubo uno envuelto en papel brillante y adornado con una gran cinta roja. Era de su mejor amigo, Carlos. Javier abrió la caja con entusiasmo y se encontró con un certificado que decía "Big Box - Clase de Payasos". Su rostro mostró una mezcla de sorpresa y nostalgia.

"¡No puedo creerlo! ¿Cómo supiste que esto era mi sueño secreto?", exclamó Javier, mirando a Carlos con ojos brillantes. La idea de convertirse en payaso había sido una fantasía infantil que había guardado en lo más profundo de su corazón.

Sin embargo, la duda se cernía sobre Javier. ¿Debería realmente embarcarse en esta aventura circense? Se preguntaba si tenía la habilidad y el coraje para enfrentarse al escenario de la risa. Fue entonces cuando su novia, María, se acercó con una sonrisa alentadora.

"Javier, esto es increíble. Deberías ir. Imagina lo divertido que será y cuánto te disfrutarás. Además, siempre es bueno perseguir nuestros sueños, ¿no crees?", le dijo María, inspirándolo a tomar la decisión.

Con el apoyo de su novia y el aliento de sus amigos, Javier decidió dar el salto. Se comprometió a asistir a la clase de payasos y descubrir ese mundo de risas que siempre había anhelado. La fiesta continuó con risas y alegría, pero ahora, Javier tenía una nueva aventura en el horizonte, una que lo llevaría a explorar su faceta más cómica y a descubrir la magia de hacer reír a los demás.

Con el certificado en mano, Javier se encaminó emocionado hacia la escuela de circo donde se impartía la clase de payasos. Imaginaba un lugar lleno de pelucas coloridas, maquillajes extravagantes y risas contagiosas. Sin embargo, al llegar, la realidad le golpeó de manera inesperada.

La escuela no era exactamente como se la había imaginado. No había pelucas deslumbrantes ni mesas repletas de maquillajes brillantes. En su lugar, encontró un espacio más enfocado en la enseñanza de rutinas de actuación y expresión corporal. La desilusión se reflejó en el rostro de Javier, quien había anhelado el encanto clásico de los payasos tradicionales.

Con el paso del tiempo, Javier comenzó a experimentar un declive en su entusiasmo en la escuela de circo. Aunque inicialmente estaba emocionado por aprender las sutilezas de la comedia, se encontró cada vez más desencantado. La razón principal era que las rutinas realizadas por sus compañeros payasos, que eran también alumnos de la escuela, no lograban sacarle una risa genuina.

Las bromas y acrobacias que se presentaban durante las clases parecían carecer de la chispa cómica que Javier esperaba. La risa, que antes fluía fácilmente, se volvía forzada. Se preguntaba si sus expectativas eran demasiado altas o si simplemente no conectaba con el tipo de humor que predominaba en la escuela.

En un momento crucial, Javier se encontró abrumado por el aburrimiento en la clase de payasos. Las rutinas monótonas y el humor que no resonaba con él le hicieron cuestionar su permanencia en la escuela de circo. Sintiendo que su entusiasmo se desvanecía, consideró la posibilidad de abandonar la clase y buscar otras formas de perseguir su sueño de hacer reír a la gente.

Fue en ese instante cuando el instructor, notando la desmotivación de Javier, decidió intervenir. Llamó la atención del joven payaso en formación y le reprochó por su falta de actitud.

"Javier, la risa es el corazón de nuestra disciplina. No puedo enseñarte a ser un buen payaso si te resistes a abrir tu corazón a la diversión. Pareces llevar el peso del mundo en tus hombros, ¡necesitas soltarlo y aprender a reírte de ti mismo!", reprendió el instructor con tono severo.

Ante la reprimenda del instructor, Javier se sintió desconcertado. El instructor, notando la confusión en su rostro, se acercó y con una mezcla de seriedad y compasión, le dijo: "Javier, tu problema es que tienes la risa bloqueada. No puedes hacer reír a los demás si no sabes reírte a ti mismo. Necesitas liberar esa risa que llevas dentro".

Javier, intrigado pero aún sin comprender del todo, le preguntó al instructor cómo podría desbloquear su risa. El instructor sonrió y dijo: "Lo que necesitas, Javier, es el bautismo del payaso. Es un ritual que te ayudará a liberar esa risa atrapada y a conectarte con la esencia cómica que todos llevamos dentro".

¿Bautismo del payaso? -preguntó Javier, intrigado.

El instructor, con una nariz roja en la mano, le roció agua de un pequeño ramo de flores de colores.

¿Es eso nomás? -preguntó nuevamente Javier, nuevamente desilusionado.

No pensarás que va a ser tan simple -respondió el instructor, con una risa sarcástica.

De repente, el instructor hizo sonar un estridente silbato, marcando el inicio del inesperado "Bautismo del payaso". En un instante, todos los payasos presentes, con sus narices rojas y atuendos coloridos, rodearon a Javier y comenzaron a coordinar un ataque... ¡De cosquillas!

Javier, sorprendido y sin saber qué esperar, se encontró en medio de una tormenta de risas y cosquillas. Los payasos, con habilidad circense, ejecutaron un ataque coordinado y se lanzaron sobre Javier. Cada risa se mezclaba con las de los demás, creando un tumulto de alegría contagiosa.

Con el estruendoso sonido del silbato, la atmósfera en la escuela de circo cambió de manera drástica. Javier, que vestía una camiseta sin mangas, no tenía idea de lo que le esperaba. Antes de que pudiera reaccionar, un grupo de payasos lo rodeó, bloqueando cualquier vía de escape.

Uno de los payasos, con astucia y rapidez, lo sujetó desde atrás, exponiendo sus vulnerables axilas peludas. Javier, sintiéndose indefenso, intentó zafarse, pero los otros payasos actuaron con rapidez y coordinación. Uno de ellos, especialmente grotesco y con una nariz que parecía ser más grande de lo normal, se acercó con una maliciosa sonrisa.

El payaso gigante comenzó a hacer cosquillas a Javier de una manera hábil y casi coreografiada. Sus dedos se movían con precisión, explorando cada rincón de las axilas de Javier, provocando risas involuntarias y contorsiones cómicas. Los otros payasos, alrededor, se unieron al ataque de cosquillas, convirtiendo la situación en un caos de risas y alegría. 

"Cuchi cuchi cuchi, ¿quién tiene las axilas más cosquillosas de todas? -exclamó el payaso grotesco.

Javier, inicialmente sorprendido y luego sumergido en una risa incontrolable, se dio cuenta de que había caído en la trampa cómica de manera completa. La resistencia era inútil, y sus intentos de escapar solo generaban más risas entre los payasos.

El payaso gigante, como si estuviera cumpliendo una misión sagrada, continuó con las cosquillas durante tres minutos que parecieron una eternidad. Cada segundo estaba lleno de risas, chillidos y una alegría contagiosa que se extendía por toda la escuela de circo.

Uno de los payasos, repentina y rápidamente rasgó la parte inferior de la remera sin mangas de Javier, dejando al descubierto su torso trabajado. El payaso, con una nariz roja y una expresión de travesura, observó su obra maestra con orgullo.

"¡Ahora sí, payaso musculoso!", exclamó el payaso bromista, disfrutando de la reacción de Javier. Las risas y chanzas de los demás payasos se sumaron al caos cómico que se estaba desarrollando.

Sin previo aviso, comenzó a hacerle cosquillas en las costillas y el estómago expuesto de Javier. Las cosquillas, combinadas con la sorpresa de la situación, provocaron risas espontáneas y contorsiones cómicas por parte de Javier. Los otros payasos, observando la escena, se unieron al bullicio con carcajadas y vítores.

"¡Parece que hemos encontrado un punto débil, payaso fitness!", exclamó el payaso bajito entre risas, continuando con sus travesuras cómicas. Javier, entre risas y con una mezcla de asombro y diversión, intentaba liberarse de las cosquillas, pero el payaso bajito demostró ser hábil en su arte.

Javier (entre risas): "¡Están todos locos! - exclamó Javier, entre risas.

"¡Ahora, para completar tu bautismo, necesitas la bendición de los pies risueños!", exclamó el bufón con un tono teatral, como si estuviera a punto de realizar un acto mágico. Los otros payasos, expectantes y ansiosos, rodearon a Javier mientras el bufón se agachaba para abordar sus pies descalzos.

Con una destreza digna de la corte medieval, el bufón comenzó a hacerle cosquillas en los pies de Javier. Inicialmente, Javier rió tímidamente, pero pronto las cosquillas se intensificaron, y su risa se volvió más contagiosa. El bufón, con movimientos juguetones, recorrió la planta de los pies de Javier, explorando cada rincón.

El bufón, tomando nota de la reacción de Javier, se concentró en la parte inferior de los dedos de sus pies, desatando una risa aún más intensa por parte del bautizado payaso.

Bufón Medieval: "¡Ah, el secreto de la risa está en los pies, noble payaso! ¡Deja que el espíritu cómico recorra cada dedo y aleje las tristezas!"

Con una risa contagiosa aún resonando en la escuela de circo, el bufón medieval, decidido a llevar el bautismo del payaso a nuevas alturas cómicas, sacó de su bolsa un pequeño frasco de aceite. Con una expresión traviesa, el bufón comenzó a untar suavemente el aceite en la planta de los pies descalzos de Javier.

Javier, inicialmente sorprendido por la inusual práctica, no pudo evitar reírse ante la sensación suave y resbaladiza que se extendía por sus pies. El bufón, con una destreza artística, aprovechó la oportunidad para intensificar las cosquillas y la diversión.

Javier (entre risas): "¡Espera, espera! ¡Eso no me lo esperaba!"

La escena se convirtió en una comedia improvisada, con el bufón medieval desatando las risas más genuinas en Javier. Los otros payasos se unieron al bullicio, animando y celebrando el bautismo en medio de la alegría desbordante.

De repente, el bufón medieval sacó un cepillo de pelo, como si estuviera a punto de realizar un acto mágico. "¡Ahora, noble payaso, dejemos que este cepillo despierten la risa escondida en cada rincón de tus pies!", exclamó el bufón con una teatralidad digna de la corte real.

El cepillo comenzó a recorrer las plantas de los pies de Javier con movimientos ligeros y precisos. Las cerdas suaves provocaron cosquillas aún más intensas, y Javier, entre risas y risueñas protestas, se retorcía y contorsionaba en una danza cómica. Su cuerpo brillaba con el sudor de toda aquella agitación.

¡Ah, la risa es como un hechizo, noble payaso! -comentó el bufón medieval -Deja que se extienda y libere la alegría que todos llevamos dentro."

Javier (): "¡Esto es completamente ridículo"! Dijo Javier, entre risas y respiraciones agitadas- ¡paren por favor!

La escena se convirtió en un torbellino de carcajadas, aceite resbaladizo y cosquillas provocadas por el inusual cepillo de pelo. Los otros payasos, observando la hilarante situación, se unieron al bullicio con entusiasmo, aplaudiendo y vitoreando al bufón medieval por su creatividad cómica.

Entre risas y cosquillas, uno de los payasos observó con agudeza la transformación cómica de Javier durante el bautismo. Notó que el bulto de Javier se había agrandado como si tuviera vida propia. El payaso, con una expresión de asombro y diversión, señaló la metamorfosis de la virilidad de Javier. Mientras tanto, los payasos seguían cosquilleando a Javier en todas partes de su cuerpo, en especial las costillas, los pies y las axilas.

"¡Miren todos! ¡Nuestro nuevo amigo tiene a Chucky más animado que un espectáculo de fuegos artificiales!", exclamó el payaso, provocando risas adicionales entre los presentes.

El comentario llamó la atención de un payaso vestido como un mago, el cual hizo su entrada triunfal. Con una varita mágica en la mano y una sonrisa enigmática, el payaso mago anunció: "¡La fase final del Bautismo del payaso será un truco de magia que dejará a todos boquiabiertos!"

Los demás payasos se acomodaron en círculo, expectantes y emocionados por la última sorpresa de esta extravagante ceremonia. El mago se acercó a Javier con un aire de misterio y comenzó a realizar gestos teatrales con su varita. Con un movimiento fluido, el mago metió la mano dentro del pantalón de Javier y, para asombro de todos, lo hizo gritar y gemir del placer.

¿Qué estás....? aaaaahhhh!!!! -gimió Javier.

En realidad, el mago se había lubricado previamente los dedos y con una habilidad sorpendente, bastaron cuatro movimientos envolventes por el glande de Javier para hacerlo acabar inmediatamente. El mago extrajo el semen entre sus dedos. Los payasos, incluido Javier, estallaron en aplausos y risas, admirando el acto mágico que había cerrado el bautismo de una manera tan encantadora.

Con el bautismo completado y la magia aún vibrando en el aire, Javier se dio cuenta de que, más allá de las lecciones y travesuras, la verdadera esencia de ser un payaso residía en la capacidad de compartir risas y alegría con los demás. Así, con la certeza de que su viaje como payaso apenas comenzaba, Javier se unió al coro de risas y celebraciones que resonaban en la escuela de circo, esperando al próximo bautismo de un nuevo ingresante.

Extra: Imágenes creadas por IA.