Lucas era un paciente que visitaba regularmente a su médico, el Dr. García. Siempre había sido una visita rutinaria, pero en su última cita, algo extraño sucedió.
Cuando el Dr. García comenzó a examinar a Lucas, que estaba en musculosa, notó que tenía una risa contagiosa y una expresión en su rostro que indicaba que era muy sensible a las cosquillas. Fue entonces cuando el Dr. García decidió hacerle cosquillas en las axilas para ver su reacción.
Lucas intentó resistirse y contener su risa, pero era demasiado sensible y se retorcía de risa en el sillón del consultorio. El Dr. García no podía evitar reírse con él mientras continuaba haciendo cosquillas en sus peludas axilas.
La risa de Lucas era tan contagiosa que el Dr. García decidió continuar por unos minutos más. Sin embargo, después de un tiempo, Lucas comenzó a sudar y a sentirse cansado. Le pidió al Dr. García que parara y él lo hizo, disculpándose por la broma.
A pesar de la incomodidad que sintió el hombre, el Dr. García se dio cuenta de que la risa había sido una forma muy efectiva de hacer que su paciente se relajara y se divirtiera en la consulta médica. De hecho, Lucas comenzó a esperar sus visitas al médico con más entusiasmo, sabiendo que siempre había una posibilidad de que el Dr. García le hiciera cosquillas en las axilas y lo hiciera reír.
Desde entonces, el Dr. García ha incorporado la risa y las cosquillas en su enfoque médico, utilizando esta técnica para ayudar a sus pacientes a relajarse y sentirse cómodos en su presencia.