jueves, 20 de diciembre de 2018

El hombre atacado por dos sátiros peligrosos relata su experiencia.

Desde su casilla, Franco relata por teléfono cómo ir a buscar agua se tornó en la mayor de las pesadillas. Últimamente, dos sátiros suelen abalanzarse sobre él para hacerle cosquillas, haciéndole derramar el contenido de sus baldes. "Me tienen podrido, pareciera que me tomaron de punto", relata Franco. "Tengo que caminar dos cuadras con los baldes y cuando ellos me ven, hacen de todo para que se me caigan".

Los sátiros son pequeñas criaturas con patas de cabra y cuerpo y cabeza humanas. Si bien no son físicamente peligrosos, tienden a embriagarse y a molestar cuando se les da la oportunidad. En lo que va de año se han contabilizado 6 incidentes distintos con Franco, todas relacionadas. Incidentes que pueden acabar en tragedia.


El calvario de Franco no tiene paz. En verano, por el intenso calor, Franco suele andar sin remera. "Es cuando peor se ponen. Son asquerosos, me dicen ´Estás todo traspirado, ¿Me dejás olerte un poco?´ mientras me hacen cosquillas en las axilas para después olerse los dedos. O tratan de derribarme para hacerme cosquillas en los pies o me agarran la entrepierna para que pierda el equilibrio". Cuando logran enfurecerlo, finalmente los sátiros salen corriendo. Entonces Franco tiene que volver a cargar agua. "Ya no sé qué hacer, estoy realmente preocupado"

miércoles, 19 de diciembre de 2018

Dejarse caer.

Quisiera...
...Chuparte los pies, ir subiendo con la lengua... 
Pasar por las piernas las rodillas...
Hasta llegar a los testiculos y hundir la cara ahi... 
Mientras te rasco las plantas de los pies.
Besarte los huevos... Pasar más por abajo...
Lamer el agujero del ano.
Besarlo.
Despues darle unas lamidas a la pija.
Pelarla y lamerla bien bien.

Y no te dejas caer, no aún.
Siento que se te va parando la pija, dejame ayudarte.
Axilas, costillas, bajo los huevos y pies.
De todo, me parece más placentero los pies.
Los tuyos mucho.
No quería dejar de tocarlos...
...No hasta que te dejes caer.

martes, 18 de diciembre de 2018

Leonel va a terapia.

Leonel tiene 19 años y va al psicólogo porque su madre lo envió. La verdad es que Leonel no tiene mucho interes en la terapia, pero aceptó ir para que su madre no lo molestara. Durante las sesiones, él habla poco y esto inquieta al profesional, que trata de tapar los silencios preguntándole diversas cosas intrascendentes acerca de su vida, que Leonel responde con monosílabos u oraciones cortas en el mejor de los casos.


Leonel está aburrido y esos 40 minutos se le vuelven tediosos. Lo único que le llama la atención es la abertura en la camisa de su terapeuta: tiene pelos en el pecho, mientras que Leonel es lampiño. Un día, aparece en la sesión más inspirado.

Tengo una pregunta que hacerle - dice Leonel.
Si, decime -responde el terapeuta, feliz de haber despertado algún tipo de interés.
¿Te molestaría sacarte la camisa y dejarme hacerte cosquillas por un rato como solía hacerlo con mi papá?- pregunta el jóven.
El terapeuta se sorprende. Es la primera vez que Leonel dijo algo.
¿Querés hablarme de eso? - retruca el terapeuta.
La verdad que no... -responde Leonel y nuevamente se queda callado.
El terapeuta hace su última apuesta: quizás esta sea una forma de Leonel de decir algo. Entonces el psicólogo se desabotona la camisa, se la quita y la deja a un costado. Se sienta en el sofá y le hace un gesto para que Leonel se aproxime.

Leonel avanza lentamente hasta llegar al cuerpo de su terapeuta. Efectivamente, él es mucho más peludo que lo que el joven pensaba. Se anima a hacerle cosquillas en las costillas y en el estómago. Su terapeuta empieza a reírse involuntariamente, mientras hace esfuerzos por no retorcerse. Leonel también prueba sus axilas y nota la sensibilidad en aquellas oscuras y húmedas zonas.




Luego de toda esta acción, el terapeuta intenta recomponer la sesión normalmente.
Nunca me hablaste de tu papá -dijo.- ¿Ácaso él falleció o algo así?
No, está vivo -respondió Leonel- ¡Pero de lo que seguro no tiene, es ese pecho peludo y esas axilas tan cosquillosas!