El GENTIL
Siempre pregunta si hay algún punto de tu cuerpo en el que no te sentirías cómodo recibiendo cosquillas. Si le dices que si, se mantendrá alejado de esa zona. Por lo general es sutil con sus caricias, no le gusta arañar o usar cepillos.
Sus fantasías van mas con el uso de plumas, tiene una mirada y tono de voz cariñoso. Intenta, por lo general, no hacer cosquillas por demasiado tiempo seguido para que siempre te sientas cómodo y, a veces, gusta de complementar sus sesiones de cosquillas con besos en el cuello.
Este tickler se toma el tiempo de comenzar por encima de la ropa y poco a poco ir más allá.
Nota: Adora esos pequeños gritillos que vienen acompañados de contorsiones en su cuerpo.
El TÍMIDO
No puede ni si quiera escuchar o pronunciar la palabra “cosquillas” sin sentir nervios o sonrojarse. Este tickler siempre se toma el tiempo necesario para conocerte antes de hablar del tema o preguntarte si puede hacerte cosquillas.
Sus fantasías normalmente siempre van con ataduras. Su timidez hace que se le dificulte el arte del tickle talk, sin embargo, no pierde detalle de la agonía que sientes mientras te hace cosquillas atado a su cama.
Nota: Su corazón se hincha de excitación cuando encuentran ese dulce punto que te hace enloquecer de risa.
EL COOL
Este tickler es el maestro del tickle talk, se hace llamar a si mismo “el mosntruo de las cosquillas”. Sonríe en todo momento y se ríe contigo. Nunca pierde el contacto visual para intentar sonrojar a su víctima.
Goza de llevar a cabo juegos con sus víctimas como interrogatorios o fantasías de rol, tiene una imaginación enorme. No teme hacerte cosquillas en tu punto más sensible aunque estén en público.
Sabe exactamente en dónde tienes cosquillas y se da cuenta de que tipo de caricias son las que surten mejor efecto en ti. Es un experto con labios y lengua.
Nota: Adora esperar hasta el último momento para hacerle cosquillas a su ticklee en el la zona más sensible.
EL IMPLACABLE
Este tickler necesita siempre de una palabra de seguridad para poder detenerse. Le encanta la idea de atar a su ticklee y estirarlo lo suficiente como para que no pueda retorcerse.
Es un maestro con las distintas herramientas: cepillos de cabello, pinceles, uñas, dientes, plumas, cepillos de dientes eléctricos, lengua, e incluso mordazas. Básicamente este tickler podría hacerte cosquillas con cualquier cosa que tenga en la mano.
En sus fantasías, las sesiones de cosquillas duran más de una hora y le encanta permanecer en las zonas más sensibles para reducirte al nivel de un niño pequeño que no puede contenerse más y moja la cama.
Es un tickler despiadado, pero se convierte en un amor una vez finalizadas las cosquillas.
Nota: Ama inventar desafíos como “no te rías o te haré cosquillas por más tiempo” u obligar a su ticklee a decir o a hacer algo a cambio de detener el tormento.
TIPOS DE TICKLEE
El DIFÍCIL
Quiere ser tocado únicamente por la persona en la que más confía pues saben que estar atados los pone en una situación vulnerable. Cuando les pides hacerles cosquillas alegarán no ser cosquilludas, sin embargo, por lo general son terriblemente cosquilludos.
Una vez que el tormento comienza aguantará la respiración para intentar no reír, pero si les das la confianza suficiente, lograrás arrancarle las más dulces carcajadas.
Son tímidos, se avergüenzan fácilmente, su cara puede alcanzar 7 tonos de rojo diferentes, por lo tanto, con este ticklee debemos ser gentiles y moderados con el tickle talk si queremos asegurar un segundo encuentro con ellos.
Nota: No les gusta que les hagan cosquillas cuando están tristes o enojados.
EL HISTÉRICO
Son las personas más cosquilludas que puedas encontrar. Este ticklee no puede si quiera escuchar la palabra “cosquillas” sin que su cuerpo se erice por completo. No necesitas hacer mucha presión para hacerlos reír, un simple roce, abrazo o un beso desprevenido en la mejilla o cerca del cuello podría arrancarles una carcajada.
Normalmente odian las cosquillas, sin embargo, si logras acordar una sesión quizá sea la mejor de tu vida.
Nota: Con ellos la parte psicológica pesa mucho. Mueve tus dedos en el aire antes de tocarlo, te encantará su reacción.
EL VENGATIVO
A este ticklee le encantan las luchas de cosquillas. Generalmente son switch, es decir, disfrutan tanto de recibir cosquillas como de hacerlas.
Le gusta que lo persigas por la casa y si lo atrapas reclames tu premio. Te permitirá atarlo y quizá también te permita hacerle lo que quieras, sin embargo, ¡cuidado! porque una vez que termines, será su turno de hacerte sufrir.
Nota: Les gustan mucho las ataduras y las vendas en los ojos.
EL PROVOCADOR
Este ticklee es, a mi humilde opinión, el peor (o mejor) de todos. Simple y sencillamente adoran provocar a su tickler. Se levantan la playera para mostrar su barriga, ponen sus pies sobre su regazo y gustan de enviar fotos por WhatsApp de sus zonas más sensibles acompañadas de una pregunta estilo: “¿Qué me harías en este momento?”
Sus fantasías siempre lo llevan al límite de su resistencia. Necesitan a un tickler que le gusten los juegos de rol. Sus súplicas te llevarán al más alto grado de excitación.
Nota: Sabe exactamente qué decir para sonrojarte, coquetean contigo en todo momento.
EL CURIOSO
No es propiamente un ticklee. Al menos no todavía. Es una persona ajena totalmente a este tema que se ha topado con un fetichista de cosquillas que le ha pedido realizar una sesión.
No odia las cosquillas pero tampoco le gustan. La verdad es que no tiene idea de qué esperar, todo esto es nuevo para él. Posiblemente le atraiga más la idea de ser atado a la cama que las cosquillas, sin embargo, generalmente tienen la mente abierta a probar nuevas cosas.
Tip: Si quieres saber un poco más del tema, te recomendamos revisar nuestro apunte “¿QUÉ ES EL TICKLE TALK?” también disponible en las notas de la página.
Información de página SANTIAGO & MANZANITA
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