Esas axilas son peludas. Además, deseo sentir su aroma a sudor. Serán primeramente peinadas por estos dedos sedientos de aquel sobaco, sentido a distancia. Esa sonrisa, ¿es de placer? Presionaré aquí suavemente para probarlo. Dedos enérgicos danzando entre esos pelos. Agitación, sudor, sorpresa, desesperación ante este eterno suplicio. Soy el dueño de estas axilas, de esos alaridos de desesperación.
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