Como bien sabemos, el gusto por las cosquillas es un placer que se vive siempre con otros, pues es imposible hacerse cosquillas a uno mismo, excepto en algunos trastornos mentales.
Ya vimos que hubo quien se inventó un robot que hacía cosquillas en los pies. ¿Pero qué queda para aquellos que nada saben de robótica? Bueno, según parece, la creatividad humana no tiene límites. En este caso, el caballero hizo uso de una artesanía (la mano es de papel), una vara y el ventilador de su casa...
...Para obtener su robot que lo ayudará a relajarse. La mano se va moviendo por su espalda con el movimiento del ventilador.



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