sábado, 4 de abril de 2020

¡A ponerle huevo!

Hoy me llegó un mensaje en Facebook, de un contacto con quien posiblemente se concrete una sesión:

Yo amo las cosquillas, básicamente hacerlas. Son todo en los pies, porque soy muy amante de pies masculinos. Y debajo de los brazos también. Me gustaría atarte y hacerte por todos lados hasta en los huevos, me encanta hacerlas, se suele tener mucha cosquilla en los huevos si las sabés hacer.

Cosquillas en los huevos, gran tema. En el mundo de los hombres, es famosa la frase acerca de "tener huevos"; remite a la entereza, al coraje y la valentía con que un hombre puede afrontar una situación adversa. 

Por supuesto, en el caso del ticklee, por más macho de pelo en pecho, barbudo, fuerte o resistente que se él crea, tener huevos no podría ser más desventajoso: es una de las zonas del cuerpo más sensibles a las cosquillas que existen. 
Los secretos del ball tickling, uno los aprende tarde. Muchos ticklers evitan la entrepierna de su víctima, quizá por pudor o porque no les gusta, así que muchos ticklers pasan de la zona y sus presas jamás saben que tienen cosquillas en las bolas. Llega un día, no obstante, en el que como ticklee te toca un tickler con más experiencia (o con más ganas de indagar) y se le ocurre probar a ver qué pasa ahí. Vos estás atado en forma de X, así no hay mucho que puedas hacer al respecto, más que aguantar, retorcerte y reir. 


Yo le dediqué un post a un tickler que me quebró así, así que me voy a llamar al silencio en lo que respeta a mi experiencia en particular (ya me humillé nastante). Prefiero, tomar otro relato:

Comencé siendo extremadamente cuidadoso de no tocar bien la piel de mi víctima: inserté lentamente la pluma en el interior de la pierna izquierda de los pantalones cortos. Por supuesto, él tenía los ojos vendados, no estaba al tanto de lo que sucedía y no fue hasta que la punta afilada de la pluma se puso en contacto con sus testículos que él sintió algo. Cuando lo hizo, ¡dejó escapar un grito que hizo eco alrededor de la habitación! Con todas sus fuerzas trató de cerrar las piernas juntas para proteger sus bolas sensibles de la pluma, pero por supuesto no podía. Sus piernas estaban atadas bien separadas y no había nada que él pudiera hacer. Él tenía una erección, así que el camino estaba libre. La punta de la pluma bailaba sobre sus bolas, frente de ellas, arriba y abajo de los lados y a la derecha, en la grieta donde el escroto se une a la parte superior de los muslos. La curva de la pluma me permitió para llegar a la parte posterior de sus bolas y el perineo del hombre. 

Trabajé en sus testículos, la parte superior de los muslos y el perineo durante cinco minutos, más o menos, durante el cual disfrutpe de la risa y los gritos de agonía histérica. Más tarde él me dijo que nunca antes había recibido cosquillas en sus huevos antes y que nunca había imaginado que nada podría hacerle tantas cosquillas. Durante la sesión, él estuvo a punto de desmayarse muchas veces, pero fui cuidado de no permitirle escapar de la tortura de esa manera. Contibué con las osquillas durante un tiempo hasta que sus gritos y jadeos desesperados me dijeron que no podía aguantar más, y luego me detuve por un momento para permitirle recuperarse un poco para que pudiera continuar.
Tips para probar.
1) Este es uno de los pocos casos donde la pluma es super efectiva.
2) Al tratarse de una zona delicada, los roces con un pincel o la yema de los dedos es lo más eficaz. ¡Ojo con los cepillos eléctricos (que también sirven)!
3) Obviamente, la atadura ideal es la forma de X.
4) No todos, pero muchos hombres también se excitan cuando reciben cosquillas en las bolas.
5) Si sos tickler, conviene agregar un poco de tickle talk... "Vos que sos tan machito... Seguramente podrás aguantar una plumita por tus huevos"

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